lunes, 4 de junio de 2012

Admiro a los pájaros


Admiro a los pájaros.
Después de una noche de lluvia y fuerte viento, por las mañanas están sus nidos destruídos cerca de los árboles…… Cuando hay que podar. ¿Quién se acuerda de los pájaros?…se quedan sin nido.
Pero les he oído cantar, aún con el nido destruído y animosos acarrean material para construir otro. Tal vez mejor, tal vez más fuerte.
Por su nido roto, quizás los pájaros habrán callado un momento. ¡Solo un momento! Ellos saben que no sirve llorar frente a las ruinas. Hay que empezar de nuevo.
Pronto el nuevo nido estará armado y si otra tormenta llegara a derribarlo….. Una y mil veces volverán a construirlo.
Piensa que con tu manera de actuar puedes vivir un bonito presente
y construir las bases para un futuro maravilloso.

Admiro a los pájaros por su afán esperanzado. ¿Qué otra cosa es la esperanza sino el negarnos a los golpes de la adversidad?
¿Qué otra cosa es la esperanza sino el modo interior de creer en un mañana mejor?
Cuando una ilusión muere, seguir teniendo el alma para abrigar nuevas ilusiones y por más que te golpee la vida, no claudicar.
Fortalecer tu esperanza, armarla de nuevo y volver a empezar.

No baile tan deprisa...


¿ Alguna vez, observó a un niño en su cuna?, o ¿escuchó el sonido de la lluvia cuando cae al suelo?
¿Alguna vez ya siguió el vuelo errante de una mariposa? … o ¿fijó su mirada en el crepúsculo solar?
Es mejor disminuir el paso. No baile tan de prisa… el tiempo es corto, la música va a terminar…

¿A través de cada día usted corre o vuela? Cuando pregunta “¿Cómo estás?” ¿Escucha la respuesta?…
Cuando el día termina, ¿queda acostado en la cama, con los próximos quehaceres rodando por su cabeza?
Es mejor disminuir el paso. No baile tan de prisa… el tiempo es corto, la música va a terminar…
¿Alguna vez dijo a un niño: “¿Dejemos esto para hacerlo mañana?” Y en su prisa, ¿vio su tristeza?
¿Perdió contacto, dejó morir una buena amistad porque nunca tenía tiempo para llamar y decir “hola” ?
Es mejor disminuir el paso. No baile tan de prisa… el tiempo es corto, la música va a terminar…
Cuando corre tan de prisa para llegar a algún lugar, usted pierde mitad de la satisfacción de llegar allí.
Cuando se preocupa y se apresura todo el día, es como si fuese un regalo que no fue abierto… ¡En realidad está perdiendo ese maravilloso regalo!

El nuevo gerente

Una empresa entendió que había llegado el momento de cambiar el estilo de gestión y contrató un nuevo gerente general. El nuevo gerente vino con la determinación de hacer cambios y volver a la empresa más productiva.
El primer día, acompañado por sus principales colaboradores, hizo una inspección en la empresa. En la planta todos estaban trabajando, pero un muchacho estaba recostado contra la pared con las manos en los bolsillos. Viendo una buena oportunidad para dejar bien clara su filosofía de trabajo, el nuevo gerente le preguntó al joven:
-¿Cuánto gana usted por mes?
- Quinientos euros, señor, ¿por qué? – respondió el muchacho sin saber de qué se trataba.
El gerente sacó 500€ del bolsillo y se los entregó al joven, diciendo:
- Aquí está el sueldo de este mes. Ahora desaparezca y ¡no vuelva nunca más!
El joven guardó el dinero y se fue, de acuerdo a las órdenes recibidas. El gerente entonces, orgulloso, pregunta a un grupo de operarios:
- ¿Alguno de ustedes puede decirme qué hacía ese joven?
- Si, señor, respondieron atónitos los operarios. – Vino a entregar una pizza…
Moraleja:
Hay personas que tienen tantas ganas de mandar, que se olvidan de pensar.

miércoles, 30 de mayo de 2012

Las Manos


En el siglo XV, en una pequeña aldea cercana a Nüremberg, vivía una familia con varios hijos. Para poner pan en la mesa para todos, el padre trabajaba casi 18 horas diarias en las minas de carbón, y en cualquier otra cosa que se presentara. Dos de sus hijos tenían un sueño: querían dedicarse a la pintura.
Pero sabían que su padre jamás podría enviar a ninguno de ellos a estudiar a la Academia. Después de muchas noches de conversaciones calladas, los dos hermanos llegaron a un acuerdo. Lanzarían al aire una moneda, y el perdedor trabajaría en las minas para pagar los estudios al que ganara. Al terminar sus estudios, el ganador pagaría entonces los estudios al que quedara en casa con las ventas de sus obras. Así, los dos hermanos podrían ser artistas. Lanzaron al aire la moneda un domingo al salir de la Iglesia. Uno de ellos, llamado Albrecht Durero (o Albretch Dürer en alemán) , ganó y se fue a estudiar a Nüremberg.
Entonces el otro hermano, Albert, comenzó el peligroso trabajo en las minas, donde permaneció por los próximos cuatro años para sufragar los estudios de su hermano, que desde el primer momento fue toda una sensación en la Academia. Los grabados de Albretch, sus tallados y sus óleos llegaron a ser mucho mejores que los de muchos de sus profesores, y para el momento de su graduación, ya había comenzado a ganar considerables sumas con las ventas de su arte.
Cuando el joven artista regresó a su aldea, la familia Durero se reunió para una cena festiva en su honor. Al finalizar la memorable velada, Albretch se puso de pie en su lugar de honor en la mesa, y propuso un brindis por su hermano querido, que tanto se haba sacrificado trabajando en las minas para hacer sus estudios una realidad. Y dijo:
- “Ahora, hermano mío, es tu turno. Ahora puedes ir a Nüremberg a perseguir tus sueños, que yo me haré cargo de todos tus gastos”.
Todos los ojos se volvieron llenos de expectativa hacia el rincón de la mesa que ocupaba su hermano. Pero este, con el rostro empapado en lágrimas, se puso de pie y dijo suavemente:
- “No, hermano, no puedo ir a Nüremberg. Es muy tarde para mi. Estos cuatro años de trabajo en las minas han destruido mis manos. Cada hueso de mis dedos se ha roto al menos una vez, y la artritis en mi mano derecha ha avanzado tanto que hasta me costó trabajo levantar la copa durante tu brindis. No podría trabajar con delicadas líneas el compás o el pergamino, y no podrá manejar la pluma ni el pincel. No, hermano, para mi ya es tarde. Pero soy feliz de que mis manos deformes hayan servido para que las tuyas ahora hayan cumplido su sueño”.
Más de 450 años han pasado desde ese dia. Hoy los grabados, óleos, acuarelas, tallas y demás obras de Albretch Durero pueden ser vistos en museos alrededor de todo el mundo. Pero seguramente usted, como la mayoría de las personas, solo recuerde uno.
Seguramente hasta tenga uno en su oficina o en su casa. Es el que un día, para rendir homenaje al sacrificio de su hermano, Albretch Durero dibujó: las manos maltratadas de su hermano, con las palmas unidas y los dedos apuntando al cielo.
Llamó a esta poderosa obra simplemente “Manos”, pero el mundo entero abrió de inmediato su corazón a su obra de arte y se le cambio el nombre a la obra por el de “Manos que oran”.
La próxima vez que veas una copia de esta obra, mírala bien. Y ojalá que sirva para que, cuando te sientas demasiado orgulloso de lo que haces, y muy pagado de ti mismo, recuerda que en la vida ¡nadie nunca triunfa solo!
Durero. Nació en Nuremberg, Alemania. (1471) – (1528). Estilo: Pintura Flamenca.

¿Te arriesgas?

                                                       Reír es arriesgarse a parecer tonto.
Llorar es arriesgarse a parecer un sentimental.
Hacer algo por alguien es arriesgarse a involucrarse.
Expresar sentimientos es arriesgarse a mostrar tu verdadero yo.
Exponer tus ideas y sueños es arriesgarse a perderlos.
Aceptar tus errores es arriesgarse a ser juzgado
Amar es arriesgarse a no ser correspondido.
Vivir es arriesgarse a morir.
Esperar es arriesgarse a la desesperanza.
Lanzarte es arriesgarse a fallar.
Si te arriesgas puede que no lo logres, pero aprenderás como hacerlo mejor la proxima vez.
Si no te arriesgas , no hay ninguna posibilidad de que lo logres.
La imagen la copié del blog de los JAS de Trujillo